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Tomás Garbizu: Music for Txistu and Piano. |
El txistulari Jose Ignazio Ansorena y el pianista Álvaro Cendoya son los
protagonistas de un disco dedicado íntegramente a la música que el
compositor lezotarra Tomás Garbizu (1901-1989) escribió para estos dos
instrumentos.
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La multinacional Naxos ha sido la interesada en la grabación de un repertorio que, en palabras de Ansorena, «tiene fuerza, dinamismo y personalidad propia». Estas cualidades se podrán comprobar en las seis obras que aparecen en el CD.
Según explica el txistulari, Garbizu consideraba a las 'Viejas canciones donostiarras', que abren el disco, «lo mejor de su obra junto a la 'Misa Benedicta'». El CD también incluye 'Euskal Suitea I eta II' o 'Lau zortziko'. El pianista, Álvaro Cenodya, destaca la pieza 'Iantzi' de 'Mendiko Itzala'. «En ella Garbizu crea un efecto sonoro muy especial entre el txistu, el tamboril y el piano». La obra, junto con otras del disco, fue interpretada en la pasada Quincena Musical y en ella los intérpretes situaron a los instrumentos de forma separada «imitando la lejanía del tamborilero y creando una atmósfera muy especial». El registro se completa con 'Four Guipuzcoan Dances', obra arreglada por Ansorena y Cendoya para su dúo, y el indispensable 'Agur, jaunak!'.
Colaboradores de Garbizu
Ansorena conoció y trabajó con Tomás Garbizu, del que señala «su sentido peculiar de la música vasca. Nacido en una cultura plenamente euskaldun, tenía un gran conocimiento del euskera, un conocimiento intuitivo y eufónico. Oía el idioma en todas sus resonancias y con el euskera vibraba su vida interior. Y esta misma vibración trataba de transmitirla cuando escribía música vasca. Cuando trataba de crear o recrear obras vascas, ponía en funcionamiento esa especie de antena que llevaba incorporada y seleccionaba las melodías, los ritmos o las armonías de forma contundente».
Álvaro Cendoya también colaboró con el compositor guipuzcoano. «Lo conocí como alumno a los 11 años. El recuerdo que tengo de él es el de una persona muy parecida a su música, que en momentos podía dar la sensación de ser agria, pero que estaba llena a la vez de ternura y dulzura. A pesar de que yo era muy joven, recuerdo que sus clases nunca eran aburridas».
Además del txistu y el piano, el disco permitirá escuchar a un tercer instrumento, el tamboril. «Garbizu no lo escribía casi nunca», señala Ansorena. «Solía decir que era la propia música la que lo pedía. Sus partituras no solían ser muy detallistas. Él veía claramente cuando convenía una cosa u otra». En cuanto al piano, Cendoya destaca «la escritura llena de contrastes y ásperos choques sonoros».
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