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Fue uno de sus últimos conciertos en el Parque del Retiro de Madrid. El Maestro terminaba de dirigir a la Banda Municipal de Música, e iniciamos una simpática charla, hablando de nuestro instrumento. ¿Sabe Vd. que en Madrid, un numeroso grupo de chavales estudia el txistu en Euskal-Etxea? Nos referimos a lo que entonces, en la calle Hileras nmero 17 fue como un anticipo de lo que hoy es Euskal-Etxea. Tiempos difíciles, en que incluso unas manos no amigas, pretendieron que las llamas terminaran con esta ilusión de los vascos. Y unos pocos días después, el Maestro sonreía viendo como realmente en la capital del Estado se intentaba obtener sonidos gratos de aquellos txistus que fabricaba Eli Pradera en Bilbao. En esta visita nos prometió que compondría una obra para nosotros. ¡Pero Maestro!, le increpamos. Sus trabajos son de difícil ejecución y aquí estamos todos aprendiendo. Fue en mayo de 1978 cuando nos entregó "Cuatro piezas características vascas" para dos txistus y atabal, dedicada.'Al grupo de estudiosos del txistu de Euskal-Etxea de Madrid". Son estas piezas: un minué, arin-arin, contrapás y ezpata-dantza. En 1980, cuando Razquin, Pe Menchaca, Olaskoaga y el autor de este reportaje participamos en la " aventura" que supuso el acudir al Concurso de Bandas de Txistularis celebrado en Bilbao, pensamos que había llegado el momento de "presentar en sociedad" nuestra obra, y nuevamente nos dirigimos al Maestro para pedirle que incorporara la voz del silbote. País Vasco 1908-1940 Rodrigo A. de Santiago nació en Baracaldo el 23.9.1908. Contrajo matrimonio con Valentina Zarco Trevio, de Mundaca, quien actualmente se encuentra en La Coruña. Tuvieron tres hilos, Rodrigo, Carmenchu y Alfonso. Viven los dos varones. Rodrigo A. de Santiago, ha sido un compositor de pasiones compartidas. El País Vasco, que le vio nacer, crecer y formarse y La Coruña, que le supo comprender y le ayudó a triunfar. En su niñez y en su juventud, Euskadi se apoderó de su alma y de su sensibilidad, dotándole de esas cualidades que sólo poseen los genios, permitiéndole escribir abordando todo el amplio abanico de posibilidades que nos brinda la música como arte. Pero es en su madurez cuando también impregnó su ser con la "morriña gallega", penetración de su música en la forma de sentir los pobladores de Marineda. Las sorgiñas y las meigas en una magnifica conjunción de esfuerzos lograron un inédito compositor que en su obra posee al mismo tiempo: los encantos, la belleza, el ritmo y la propia vida de Euskadi y Galicia. Hoy es un da fro de invierno en Madrid. Nos encontramos en una amigable tertulia con Alfonso, el menor de los hijos del compositor. Su cariño hacia la música, nos dice, ya venia de familia. Su bisabuelo paterno fue chocantre de las catedrales de Astorga y León. Su abuelo materno violinista de la capilla de la catedral de Astorga. Un tío abuelo, hermano de su abuela, flauta de la Banda de Alabarderos, y dos primos carnales, directores de banda.
Posiblemente sea en esta época vivida en Bilbao, cuando aprendió a tocar el txistu. En la primera etapa de la revista "Txistulari" ya hay composiciones de mi padre. Además del conocimiento del silbo vasco, se inició en el violín, piano y clarinete. En 1924 ingresa como violinista en la Orquesta Sinfónica de Bilbao cuando tan sólo tenía 16 años. Posteriormente, continúa el hijo del Maestro, en 1930 actuó en la Banda Municipal de Erandio como Subdirector y profesor de instrumentos de madera en la Academia de Música y entre 1931 y 1936 fue el Director de la Banda Municipal de Munguía. Con 18 años, ya escribió su primera composición importante, que anteriormente he citado, dedicada a Guridi. En 1937 compone las suites 1 y 2 de lo que sería el tríptico vasco orquestal denominado "Baquicas". en 1938, la "Sonata en do" para violín y piano y en 1939 otra "Sonata en sol mayor" para los mismos instrumentos, que mereció primera mención especial en el concurso de compositores convocado en Bilbao, con motivo de la terminación de la guerra. También compuso este año el "Concierto Vasco para piano y orquesta", galardonado en 1942 con el Premio Nacional de Música. Valencia de Don Juan (Len) 1940-1947
Galicia 1947-1968 Posiblemente la etapa mas importante de la vida de mi padre como compositor, contina diciéndonos Alfonso, fue durante su estancia en La Coruña, al ganar las oposiciones para la dirección de la Banda-Orquesta Municipal. Además de la temática vasca, que siempre le acompña, penetró extensa e intensamente en la música gallega, abarcando todos los géneros la de cámara, la sinfónica, la instrumental y la vocal. All consiguió los títulos de: Académico Numerario de la Real academia de Bellas Artes de Nuestra Seora del rosario de La Coruña, Académico Numerario del Instituto José Cordlne de estudios Coruñeses y Académico Correspondiente de la Real Academia Gallega de La Coruña. Su primer estreno en La Coruña fue el 26-7-1948, con una obertura titulada. "Mueca Vasca", donde tampoco faltó la música de Guridi. Entre otras composiciones suyas destacaron en 1948 un cuarteto de cuerda titulado "Alborada Vasca", con la que obtuvo el segundo premio en el Concurso de Música de Cámara del Ateneo de Zaragoza. Sus numerosas obras de carácter galaico dan otro sentido a sus composiciones, pero nuevamente lo vasco, una "Elegia" para orquesta en memoria del Padre Donostia, figuró en los atriles de la Orquesta Municipal de La Coruña en 1956
Madrid 1968-1983 Es el mes de abril de 1968 cuando el Maestro Rodrigo pasa a formar parte de la numerosa colonia vasca que siempre ha habido en Madrid
Nuevamente la música vasca y la gallega le siguen "tentando" y en 1974, después de componer "Cuatro paginas de Música Gallega", dio fin al "concierto Vasco para tres txistus y dos tambores". En 1975 edita "diferencias para txistu solo" y la Suite en tres tiempos que lleva por titulo "Txango y "Antologa breve del Zortziko". El da 25-9 1977 acudimos al acto de "jubilación" del Maestro Rodrigo A. de Santiago, dirigiendo por última vez a la Banda Municipal en el concierto matinal del Parque del Retiro. En la segunda parte del programa, no faltó su querida música vasca y el famoso "Intermedio de la Meiga" de Jesús Guridi estuvo presente en ese día tan sentido y entrañable. Esta obra sinfónica del compositor de Vitoria, con sus diseños melódicos y rítmicos de amplio sabor euskaro, emocionó a todos los asistentes a este concierto y por supuesto, al Maestro que ese día tan señalado llevaba la batuta. Es casi seguro que su querido País Vasco, y con él Baracaldo, afloraban entre un montón de recuerdos entre los que nuevamente no podía faltar su Maestro Guridi. El Maestro Rodrigo A. de Santiago, ya no está con nosotros físicamente. Fue en La Coruña donde descansó para siempre el 30-9-1985. El País Vasco que le vio nacer y Galicia, que le vio morir. Las dos grandes pasiones de su vida. Madrid. Enero 1991 |