|
|||
Se imponía desde el primer momento que el salto brusco que suponía la incorporación de una nueva línea formativo-interpretativa en el txistulari se desarrollará ésta de manera cómoda para el mismo habida cuenta de lo elemental de sus estudios musicales, bien tuvieran por base los métodos del P. Hilario Olazarán de Estella e Isidro Ansorena, por estudios directos con algún viejo maestro del txistu o simplemente por propias inquietudes, por lo que necesariamente se exigía una lógica continuidad en relación a sus primeros pasos artísticos e instrumentales, únicamente bosquejados en los mentados métodos; pionero, interesantes como inicio, imprescindibles como guía. Otra faceta a tener en cuenta era, y es, lo incompleto de la formación general musical en un buen número de txistularis, por lo que la lectura e interpretación de ejercicios o estudios de excesiva dificultad habría de quedar reducida a aquellos a quienes se les pudiera considerar como profesionales -de ahi el huir en nuestro trabajo de excesivas novedades teóricas desde su comienzo-, presentándolas en trabajos más avanzados y en cuanto a orden numérico de los estudios se refiere, pues en ellos lostxistularis habrán de descansar las enseñanzas de hoy y del mañana, es decir, de un venturoso porvenir para el txistu y la música vasca, a nada que se responsabilicen en su noble tarea los propios interesados. Punto de importancia, dada la fisonomía musical de nuestros treinta estudios, la constituía la imperiosa necesidad de un complemento melódico que no fuese el muy usado y socorrido medio de la «recopilación» de músicas conocidas y para ello hubimos de tener en cuenta, muy principalmente, las inquietudes de nuestros jóvenes txistularis, que piden CONSERVACION Y EVOLUCION a un mismo tiempo para nuestra música, y así nacieron las veinte nuevas melodías; bajo esencias y rasgos viejos, por lo tanto, vascas -reconocibles por otro lado-, pero con aire y frescor nuevos en lo melódico, estructural y en lo armónico -todas ellas han sido armonizadas para banda de txistularis y verán la luz pública en otro momento-, si bien con la prudencia debida. Canciones recogidas por R. M de Azkue en su totalidad, han sido guía y razón constante donde apoyar nuestro modesto propósito creacional melódico, para ver de esta forma compaginar lo viejo con lo nuevo, lo corto del tema popular con lo amplio de una pieza instrumental, y que esto último -lo nuevo- no pierda «bouquet», para sentirnos inmersos en nuestra propia esencia musical, vasca por añadidura. Lo principal en estos casos es que los pioneros y valorativos esfuerzos -nobles esfuerzos- de I. Ansorena y P.Hilario de Estella tengan una lógica continuidad en nuestros estudios y melodías para que de esta manera la transición a unas dificultades interpretativas. que se hecha de ver compulsando una y otras publicaciones, el txistulari se encuentre más cómodo en un campo interpretativo más exigente y más en consonancia a una futura música -a la que deseamos pronta vida- que ha de entrañar mayores dificultades interpretativas, si de verdad se aspira a una evolución instrumental-interpretativa en el txistu. La historia musical universal -constreñida esta última a lo instrumental- está llena de ejemplos que no podemos tener en cuenta y traer a estas líneas, aun cuando solamente sea una muestra. y es que unas veces el instrumentista, otras el compositor, constantemente se han exigido entre sí una renovación, una evolución en consonancia a la actualidad de su vivencia o paso humano por la senda de la vida. Abierto queda el camino que nuestras juventudes esperanzadas desean; cuantos más recorramos el mismo mayores serán los beneficios a alcanzar y, en consonancia, menor el esfuerzo a realizar por todos. |