Lorenzo Ondarra Kintana

El P.Hilario Olazarán, compositor

HILARIO OLAZARAN

MUSIKARIAK

 

Este artículo se publicó en la revista TXISTULARI Nº 136 de ocubre-diciembre de 1988, con motivo de la publicación en dicha revista de la versión para txistu y piano de las obras "Txoriak", "Harkaitzak" y "Eguberria", del P. Hilario Olazarán,

 

Unas impresiones al respecto ante la nueva publicación de tres importantes composiciones suyas, bien conocidas desde hace años en su instrumentación original para banda de txistus y silbote. Esta versión de txistu y piano no resulta extraña a la escritura original, que deja entrever, más en algunos pasajes, al pianista-compositor. Así, pues, no sólo la armonía, también otros aspectos compositivos se han respetado básicamente en esta acomodación. Valores contrapuntísticos en forma de diálogos, respuestas... o en diseños libres conforman gran parte de las tres obras: se pueden señalar en "Txoriak" las alternancias melódicas y rítmicas o el revestimiento melódico del tema: en "Eguberria", el dialogo en respuesta de los temas o la extensión de los mismos a formas cadenciales, y en "Harkaitzak" los contracantos y revestimientos arpegiales: Pero algunos y casi todos 1os recursos señalados aparecen indistintamente en las tres composiciones.

La abundante producción de números cortos, sueltos o reunidos en colecciones: "Mixintxo" "Litxu" "Edurne" presentan una escritura mas fácil, combinando la armonía' vertical de dos voces con la linea independiente de la tercera voz en contrapunto melódico, en pedal rítmico, en dialogo... Esta combinación se da de ordinario entre los dos txistus, que se mueven paralelamente, por una parte, y el silbote, por otra, recurso tan socorrido en los bailables, como lo son los números del P. Olazarán: fandangos, biribilketas, porrusaldas, zortzikos, arin-arin,.. Frescura melódica, riqueza modulatoria, combinaciones rítmicas, matices... son recursos que personalizan y diferencian a este tipo de piezas destinadas al público de la calle, y no hay duda de que los ejemplares del P. Olazarán rezuman esas cualidades.

Las obras de piano están coleccionadas casi todas en varios cuadernos, tres de los cuales publicó en sus años de Lecároz: Mutildantza de Baztán, Baile de la Era e Ingurutxo de Leiza. Sobre ellos escribió el P Donostia en "Txistulari", enero-febrero 1934, alabando la "vestimenta armónica muy interesante" y calificando a su autor de "conocedor de la técnica moderna pianística y de las inquietudes que corren hoy". EI "Baile de la Era", compuesto de siete números, contiene, entre ellos, elementos extraños, exóticos, como el fandango de carácter sureño: "son tan distintas las almas que danzan en la era", apostilla el autor en las notas aclaratorias. Obra pintoresca por la diversidad de melodías, tonalidades, ritmos... En el "Ingurutxo de Leiza", que comprende unas veinte melodías, destacan la brillantez de la escritura pianística y algunas armonías atrevidas, apuradas en ocasiones al limite de la tonalidad por la combinaci6n y superposición de los intervalos. Los restantes cuadernos: "Danzas de Baztán", " Dantza-Soñu", "Yoku-dantzak"... fueron publicados muchos anos mas tarde, aunque el material estaba guardado por el autor y parte del mismo trabajado desde sus anos de Lecároz. La escritura pianística de estos números, como la de 1os anteriores, lleva el sello inconfundible del autor. Parece no haber evolución en su concepción armónica desde las primeras publicaciones: es presumible que el P. Olazaran considerara estas posteriores publicaciones como obras pendientes de 1os años de labor folklòrica de Lecaroz. Puede apreciarse en éstas una técnica instrumental más accesible, al menos en relación a algunos alardes del "lngurutxo de Leiza". De todos modos, como queda dicho, ese sello inconfundible es patente en todas las obras de piano: en ellas están presentes los recursos que prestan colorido a su música: enriquecimiento de 1os acordes con la añadidura de intervalos extraños, choques, modulaciones de armonía... combinaciones y contrastes rítmicos, acentuaciones sincopadas... dando como resultado de conjunto una música colorista y jugosa.

Una alusión, para terminar, a la música religiosa, que abarca un buen número de obras vocales de diversa índole: melodías populares, unas, y otras, la mayoría, originales, espontaneas y elegantes, con tecla (órgano-armonio) como complemento mas que como mero acompañamiento, donde pone en juego sus recursos armónicos característicos. Gran parte de estas canciones espirituales fueron publicadas en Zeruko Argia durante la época de Lecároz. Obras posteriores y que merecen citarse son dos pequeñas suites para armonio y dos misas, de armonía precisa, más austera: fenómeno de purificación frecuente en la edad madura de los compositores.