José Luis Ansorena Miranda

Los Elizalde, Antonio y Maurizio, testigos del folklore baztanés

MAURIZIO ELIZALDE

MUSIKARIAK

 

El mérito de los transmisores del folklore.

Cualquiera que se ha interesado por conocer el patrimonio folclórico vasco conservado, música y danza, ha podido comprobar la riqueza que hemos heredado, sea por transmisión oral directa, sea por los esfuerzos de los recopiladores de campo, entre los que se cuenta como máxima figura del pasado a Juan Ignacio Iztueta. La oportunidad de su decisión de trasladar al papel las melodías y la descripción de 36 danzas guipuzcoanas, hasta entonces conservadas en la memoria y en peligro de caer en el abismo de olvido. por diversas causas. especialmente por las guerras de 1792, 1808 y 1833. nos hace pensar en la desgracia de otras regiones de Euskalerria, que no tuvieron a su debido tiempo un Iztueta salvador del patrimonio local Bien es verdad que mas tarde han ido apareciendo otros recopiladores, Incluso dotados de mayor capacidad técnica, como Resurrección Mª de Azkue, el P.Donostia y otros posteriores, cuya obra ha complementado extraordinariamente la tarea iniciada por el de Zaldibia. Pero siempre nos quedara un angustioso Interrogante sobre el balance de folklore heredado y en definitiva e irremisiblemente perdido, por no haber llegado a tiempo a su recopilación.

Estos considerandos no tienen otro objetivo que valorar en su lustro precio el mérito de quienes de una manera o de otra han contribuido a la conservación de nuestro folklore.

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Los Elizalde, un caso excepcional.

Antonio Elizalde padre y Mauricio Elizalde hijo. constituyen un hito en el panorama folklórico del valle del Baztan. Los dos han gozado de una memoria retentiva sobresaliente, a la que han añadido por su parte un cariño modélico a cuantas melodías y danzas de su tierra han llegado a su conocimiento.

Antonio Ellzalde habla recibido oralmente de los Dorremotz, Mañuel y Joshe Angel. txlstularis del siglo XIX, un repertorio amplísimo de mutildantzas, irridantzas, sagar dantzas. zortzikos, sokadantzas, kalejiras, jotas. porrusaldas, etc. Junto a las melodías adquirió el completo conocimiento de la elección de las danzas correspondientes. convirtiéndose en el maestro Imprescindible en la preparación de los dantzaris

El afecto natural que Antonio Elizalde sentía por la música de la que el se consideraba celoso guardián, se vio incrementado desde 1923 por la amistad, que entabló con él P. Hilarlo Olazaran y el P Donostia, quienes le Impulsaron a sobrevalorar cuanto el conservaba, como autentico depositario del tesoro folklórico del Baztan A su vez Antonio Elizalde no era exclusivista y por propia iniciativa dio a los musicólogos capuchinos toda clase de facilidades, para que pudieran transcribir, cuanto consideraran de interés.

Mauricio Elizalde, heredero con todo derecho del patrimonio musical de su padre al que enriqueció con nuevas melodías y danzas por el recogidas en sus múltiples visitas a los pueblos del Baztan, desde 1950 se convirtió en el alma mater del folklore baztanes

Con estudios musicales ligeramente superiores a los de su padre, Mauricio atacó en 1943 la empresa de llevar al papel pautado alrededor de 100 melodías de las danzas de su tierra, tarea que le costó mas de seis meses. Su padre llegó a decirle: "A ti te falta todavía bastante solfeo, para poner en pentagrama". Pero Mauricio lo consiguió, gracias a su tesón. En este mismo año de 1943, el P. Donostia, por indicación del alcalde del Valle, Gerardo Plaza, hizo una copia de lo que había hecho Mauricio, quedando archivada en el Ayuntamiento de Elizondo. En ella el P. Donostia dice entre otras cosas: "He corregido algunos detalles de ritmo. que no estaban bien transcritos en la copla de Mauricio Elizalde. "

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Antonio Elizalde Iriarte.

Nació en Aniz en 1884. A los 3 años se trasladó con su familia al caserío Lizundegiko Mendia en Maya-Amaiur. Toda su familia se dedicó a la agricultura A los 22 años sintió una fuerte atracción por el txistu, que cultivó con seriedad, al mismo tiempo que aprendió el manejo del clarinete. sin duda por influencia de su hermano Raimundo, buen clarinetista.

Antes de 1910, hizo sus primeras actuaciones públicas. acompañado por el txistulari de Irurita, Ignacio Sanchotena. Estas actuaciones fueron incrementándose, con intervenciones en Errazu, Ciga, Elvetea, Lecaroz, Garzain, etc. En estas ocasiones Antonio Elizalde aumentó el repertorio, aprendiendo de txlstularis de estas poblaciones diversas melodías y danzas.

El 5 de noviembre de 1924, Antonio se trasladó con su esposa y cuatro hijos. dos varones y dos hembras, al caserío Martintonea de Arizkun, donde consiguió la plaza de txistulari oficial Tuvo como txistulari 2° a José Tellechea y de atabalero a Manuel Jauregui. Sus actuaciones se ampliaron fuera del Valle con relativa frecuencia. Por dos veces viajó a Bilbao con los dantzaris de Arizkun y en 1929 a Barcelona, con motivo de la Feria Internacional. Algunos de estos viajes tenían su origen en la estrecha amistad de Antonio Elizalde con el P. Donostia.

A partir de 1927 José Telletxea, pareja habitual de Antonio Elizalde comenzó a dejar de salir lo que sirvió de oportunidad para que Mauricio formase parte de la banda. La continuidad estaba asegurada en la transmisión de padre a hijo. tanto de las actuaciones por los pueblos, como en la conservación del amplio repertorio de Antonio, que fue asumido en su totalidad por Mauricio.

Antonio recibió de sus paisanos un homenaje público en 1948 Poco tiempo después, hacia 1950, una enfermedad le obligo a abandonar su plaza de txistulari. La misma enfermedad que le llevó a los poco años al sepulcro.

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MauriZio Elizalde Echeverría.

Nació en Maya-Amaiur el 21 de setiembre de 1915 en el caserío Lizundegiko-Mendia En 1924 la familia de Mauricio se trasladó al caserío Martintonea en el barrio de Ainzialde de Arizkun, donde ha residido hasta el presente

Mauricio recibió de su padre las primeras instrucciones musicales, entre ellas el manejo del txistu. Pero su dominio del solfeo se debe a maestros, como Benito Irura, organista de Arizkun, más tarde a Jesús Jiménez, maestro de las escuelas locales y los concluyó con Emiliano Apecechea, organista de Errazu. También llegó a tener un cierto dominio del clarinete.

La primera actuación de Mauricio como txistulari tuvo lugar el 11 de febrero de 1927 en Arizkun, con motivo de la fiesta infantil del "Egun Ttun Ttun", haciendo pareja con su padre y de atabalero Manuel Jaurena. Merced al buen resultado y al retiro progresivo del txistulari José Telletxea, la pareja Elizalde se fue consolidando, con intervenciones en Ciga, Lecaroz. Elvetea, Arrayoz, Garzain, etc. Desde 1931 , las actuaciones se ampliaron a poblaciones fuera del Baztan, merced a la popularidad que fue adquiriendo por su estilo Inconfundible, sobre todo a partir de la jubilación de su padre en 1950. Desde entonces Mauricio se constituye en una figura mítica, buscada por promotores de grabaciones musicales y de imágenes típicamente vascas. Ha grabado tres discos de larga duración, que contienen música baztanesa. Su figura ha sido presentada con gran frecuencia en todo tipo de medios de comunicación.

Mauricio fue txistulari de Arizkun durante 40 años, tras de los cuales pasa a ser txistulari oficial de Elizondo, donde además de sus actuaciones tradicionales ha desarro1lado una constante labor de enseñanza del txistu a los jóvenes del Baztán.

El aprecio de todos los baztaneses a Mauricio se ha manifestado en frecuentes homenajes, que se han extendido a otras zonas del país. en un total de 17. Renteria, Huarte-Pamplona, Hondarribia, Almandoz, Elizondo, Elvetea, Errazu, Lecaroz. Anís, Arizkun, etc. Podemos decir que el último ha sido el principal, por la concesión de la Medalla de Oro de la Asociación de Txistularis del País Vasco, cuya entrega tuvo lugar el 22 de setiembre de 1991 , en Arizkun, en una Jornada densa de actos y de expresiones de afecto a su figura

Mauricio Elizalde en este momento se halla retirado de su plaza de txistulari desde hace dos años.

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El dúo Elizalde.

Durante el periodo en que actuaron junto los Elizalde, padre e hijo, ambos viajaban con el txistu y el clarinete bajo el brazo. Hacían uso alterno de ambos instrumentos, repartiendo entre ellos las diferentes tandas de bailables. Esta característica del dúo Elizalde nos trae al recuerdo lo que el P. Donostia dejó escrito en su trabajo "Txistu-txistularis". "...Cosa curiosa: para tocar el fandango he visto a veces a los txlstularis abandonar su instrumento y echar mano del clarinete. ¿Les mueve a ello el instinto, que les dice no ser el fandango originario del país vasco, no obstante estar anclado en él? Si fuera exótico, tendrían razón; por lo demás no serian. los únicos en creerlo, ya que Humboldt, en su viaje de 1801, dice hablando de esta danza: Se ve que este baile no es indígena".

Creemos que la alusión del P. Donostia a los txlstularis "clarinetistas" se refiere precisamente a los Elizalde, puesto que con ellos mantuvo una profunda amistad, que se tradujo en frecuentes encuentros durante sus actuaciones.

Tras el retiro de Antonio Elizalde, Mauricio abandonó el clarinete y en poco tiempo, según sus propias declaraciones, ya no se atrevía a tocarlo.

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Diversidad de fuentes de la música baztanesa.

Hemos apuntado anteriormente cómo Antonio Elizalde había recibido oralmente de los Dorremotz su amplísimo repertorio, Incrementado luego con las melodías aprendidas de otros txlstularis en sus correrías por los pueblos del Baztán. Es el P. Donostia quien nos ha dejado unas notas manuscritas, en las que afirma: "... En Maya, de 1900 a 1904, había un txistulari al que llamaban Pixu. A éste aprendió (Antonio Elizalde) Billantziko, Zozuarena y Xeribegi. A Xamar tuntunero de Errazu, Muxikoak y Ardoarena. A Rafael Goñi, guardamontes del valle de Baztán, Añoar aundi y Tellarin. Billantziko txiki, Mandozarrarena y Sagar-dantza a José Jauregui...".

Por su parte el P. Hilario Olazaran en su Método de txistu escribe una lista de txlstularis navarros, de quienes transcribió muchas melodías Entre ellos destaca a Antonio Elizalde. de quien dice Este flautista popular vasco es el primero de todos por la grandísima cantidad y por la calidad de sus melodías gracias al se ha salvado el maravilloso folklore musical coreografío de Baztan. Además de catorce Mutil-dantza, algunas de gran extensión, aprendí de él muchísimas melodías de toda clase de danza vasca

Mas adelante el P Olazaran dice de José Tellechea: 'Txistulari de Errazu Especialista en danza baztandarra: pariente de los famosísimos y ya desaparecidos Dorremotz (Manuel y Joxe Angel) Por su medio logré la versión completa de YOIAK, música nupcial de Baztan". En cuanto a Mauricio Elizalde, también queda dicho que asumió todo el repertorio de su padre. Sin embargo, pensamos que él por su parte añadió algunas nuevas melodías, al fondo que transcribió él mismo en 1943, y que fue copiado por el P Donostia En su copia el capuchino dice

"Esta copia esta tomada de otra escrita por Mauricio Elizalde, de 28 años, txistulari de Arizkun, el cual se los ha aprendido de memoria a su padre, Antonio".

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Un caso atípico.

Hemos hablado del gran afecto que los Elizalde profesaron al patrimonio musical, que conservaban con gran responsabilidad. Pero esto no creó en ellos una conciencia de exclusivismo, Sino de gran espíritu de servicio a cuantos se interesasen por el folklore baztanés

Un caso de características muy diversas ocurrió en Leiza. Aunque esta hermosa villa no pertenezca al Baztan, lo traemos aquí por el interés que encierra Copiamos lo que cuenta el P. Olazaran en el Prólogo de su .'lngurutxo.danza baska popular de Leiza"

"Eran las fiestas patronales de San Tiburcio de 1926.cuando tuve la gran complacencia de Oír al gran txistulari de Leiza, Evaristo Elduayen, guiando sabiamente las bellísimas danzas del pueblo llamadas con el lindo nombre de Ingurutxo Apenas terminó de sonar la encantadora música hice llamar a popular artista Precisaba recoger cuanto antes aquel tesoro de melodías patrias: que junto con la Vieja flauta podían desaparecer de un día para otro

Al cabo de larga espera. apareció el buen viejo, que hurañamente se obstinaba en negarme su entrevista con el Infundado pretexto de que yo no sabia hablar en euskera El no comprendía una palabra de ninguna lengua extraña

-No soy tan ignorante- le dije sonriendo -como para que podamos entendernos en nuestro euskera, amigo mío

El buen hombre, animado con la cordial acogida, se prestó a cuanto quise: y sacando con disimulo el txistu, que siempre llevaba escondido y cruzado entre la faja y el pantalón comenzó a tañer maravillosamente.

Poco a poco fui trasladando al pentagrama las melodías que incansable y pacientemente repetía. Y al cabo, toda la musca de Leiza, fijada en el papel, sonó en el piano por primera vez

Repentinamente los claros ojos del viejo auleta se iluminaron con una gran alegría. Sus melodías campesinas, envueltas en la túnica polimita de la moderna armonía, le acariciaban el alma con insospechado deleite.

Pero una sombra de melancolía fue oscureciendo su rugosa faz El pensamiento de que las caras melodías de su desgastada flauta baska dejaran de pertenecerle exclusivamente y saltando del recinto familiar fueran a cantarr por el mundo. le afligió hasta el punto de hacerle exclamar:

-Se acabó mi músia. Ahora me la llevan a Pamplona, y...!

Con las más suaves palabras le tranquilicé, haciéndole ver que lo que él creía una profanación y el término de su música. era precisamente el principio de una perennidad gloriosa...

Declinaba el verano. Al hojear un día distraídamente la prensa, en las noticias oficiales leí con estupor unas líneas frías y terribles. a las que nadie había dado importancia: "Cerca de la estación de Leiza ha sido atropellado y muerto por el tren Plazaola el viejo vecino de dicha villa Evaristo de Elduayen".

El txistulari glorioso a quien debe la raza baska la conservación de una de sus más bellas colecciones de danzas, el flautista euskaldun de misteriosa faz, había callado para siempre aplastado por un tren, cuando se dirigía a sus tranquilas labores campesinas.

Pobre amigo mío! ¡Que Dios haya recibido tu alma inocente!

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Los Elizalde, testigos completos del folklore baztanés.

Entre los múltiples méritos de los Elizalde no debemos pasar por alto el aspecto de maestros de danza. Ambos se distinguieron como tales en las poblaciones donde han estado presentes, en una labor constante de preparación de dantzaris.

En las primeras décadas del siglo ellos fueron testigos excepcionales del alto nivel cuantitativo y cualitativo de los grupos de dantzaris de los 15 pueblos del valle. Existía entre ellos un característico clima competitivo y de legítimo orgullo y defensa de los dantzaris de cada localidad.

Mauricio afirmaba que los mejores dantzaris del Valle estaban en Maya, mientras que la familia Elizalde residió en aquel pueblo. Cuando se trasladaron a Arizkun, esta localidad pasó a ser la mas diestra en la ejecución de las dantzas.

También Elizondo, como capital del valle, gozó siempre de buenos dantzaris.

Todo esto en la actualidad se encuentra en franco retroceso en muchos pueblos. Mauricio afirma que jamás se perderá.

Lo que si está claro es que los Elizalde, -Antonio y Mauricio- han sido los testigos mas fidedignos, auténticos monumentos vivos, del esplendor y regresión del folklore baztanés. ¡Honor a los dos patriarcas!

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