Redacción de Txistulari

Medalla de Oro de la Asociación del Txistularis del País Vasco a Jose Ignacio Ansorena Miner.

JOSE IGNAZIO ANSORENA

MUSIKARIAK

 

Txistulari Aldizkaria (2001) 185, 1-3

 

REUNIDA la junta directiva de esta asociación en Rentería el día 27 de enero de 2001, la misma constata la admiración de muchos txistularis por la ingente labor realizada por José Ignacio Ansorena Miner en pro del txistu, así como la obligación de reconocer su dedicación y entrega. La junta directiva hace suyo esta declaración y por ello propone ante esta Asamblea la concesión de la
Medalla de Oro de la Asociación del Txistularis del País Vasco a Jose Ignacio Ansorena Miner.

Gracias a su gestión el txistu está presente en Conservatorios y Escuelas de Música. La constitución de la primera Cátedra de Txistu supuso su definitiva normalización en el ámbito académico, dignificando un instrumento hasta entonces considerado de segundo rango. De la creación de la primera Cátedra de Txistu deriva otro aspecto de vital importancia para la consolidación y desarrollo de nuestro instrumento. Con la oficialización de los estudios, es posible la consecución de un título imprescindible para poder ejercer como profesor. Esto supone la creación de gran número de plazas en conservatorios y escuelas de música, perspectiva laboral que animó a muchos jóvenes a dedicarse al tamboril y a perpetuar su sonido. La herencia de su magisterio es patente en cualquier rincón del país, ya que txistularis de todos los rincones han acudido a recibir sus clases y posteriormente han difundido lo aprendido en sus respectivas localidades.

En su labor docente podemos destacar la redacción de un método estructurado, progresivo, variado y que abarca todos los ámbitos de la técnica interpretativa: afinación, articulación, cromatismo, digitación, ritmos de tamboril, etcétera. Asimismo, dicho método es rico, muy rico, por la cantidad de música que contiene: ejercicios, canciones populares, antiguas danzas con nuevas armonizaciones, txistu y piano, autores clásicos,... En fin, José Ignacio Ansorena el primer plan de estudios de txistu, una programación progresiva y completa y, además, la llena de contenido.

La definitiva normalización del txistu precisaba, además de la adecuación pedagógica, instrumentos afinados. José Ignacio Ansorena también se implicó en esta tarea, contactando con constructores y animándolos, sugiriendo ideas, probando prototipos. Como consecuencia de este trabajo las notas francas, aquellas que no requieren la obturación parcial de orificios, se obtienen prácticamente afinadas, sin apenas necesidad de corrección por parte del intérprete. Estos txistus evolucionados garantizan, además de una emisión segura y limpia, un sonido regular, homogéneo entre el registro grave y el agudo. Y todo ello sin perder las características propias del txistu, aunando progreso con tradición.

Fruto de este trabajo, el txistu es hoy compatible con los instrumentos universales y es posible la práctica musical junto a ellos. La posibilidad de tocar junto a estos instrumentos abre un nuevo horizonte interpretativo, que se concreta en la aparición de nuevos conjuntos instrumentales, y en los que, una vez más, José Ignacio Ansorena es pionero. Piano, guitarra, trompeta, clarinete, flauta, voz, marimba,... Estos instrumentos y muchos más se unen al txistu a la hora de hacer música.

Algunas de estas agrupaciones han calado profundamente en la comunidad txistulari y han adquirido carta de naturaleza en nuestro universo musical. Tan es así que hoy difícilmente se entiende nuestra práctica musical sin ellas. Txistu y piano, y el formato de alarde con quinteto de metales son dos de estas agrupaciones. La tercera de estas agrupaciones es el conjunto musical por antonomasia: la orquesta. El único concierto para txistu tuvo en José Ignacio Ansorena un factor fundamental: él fue uno de los promotores, el experto musical que asesoró al compositor durante el proceso creativo de la obra y, hasta ahora, el único intérprete. He mencionado conjuntos más o menos clásicos, aunque Ansorena también ha hecho incursiones en el campo música ligera o comercial por medio de las grabaciones que ha editado.

Pero entre todos los conjuntos posibles en los que el txistu es parte activa destaca especialmente la Banda Municipal de Txistularis de San Sebastián, agrupación que él dirige. Bajo su liderazgo esta banda ha abordado la interpretación de un amplio repertorio, con instrumentaciones diversas y logrando siempre un nivel artístico inusitado, erigiendo esta banda en referencia inexcusable para muchos txistularis. Sin duda alguna, podemos afirmar que existe el estilo Ansorena, tanto en su faceta de solista como en su labor de dirección.

En el aspecto discográfico la aportación de José Ignacio Ansorena también es ejemplar. En tiempos de sequía discográfica prácticamente eran sus versiones las únicas que llegaban al mercado, aportando en cada publicación alguna novedad: recopilación de danzas guipuzcoanas con nuevas armonizaciones, acompañamiento moderno, aproximación al estilo de los tamborileros de hace 300 o más años con el compacto basado en la obra de Iztueta, reedición de grabaciones ya agotadas de la antigua Banda Municipal de San Sebastián,...

Mencionado Iztueta debemos alabar también la labor realizada por Jose Ignacio Ansorena como recopilador, investigador y divulgador de antiguos repertorios. En un periodo en el que la figura dé txistulari municipal iba lentamente desapareciendo de nuestros pueblos, y con ella todo un bagaje cultural y musical, José Ignacio recorrió nuestra geografía entrevistándose con los tamborileros, ya ancianos, recogiendo su repertorio y, sobre todo, aprendiendo su estilo interpretativo y su modo de ejercer el oficio de txistulari. Estas colecciones de auténtica música de tamboril cayeron en buenas manos. Lentamente ha estudiado estas partituras, las ha clasificado, y algunas, no pocas, las ha rejuvenecido, armonizándolas para un conjunto innovador como la Banda Municipal de San Sebastián, y las ha divulgado. Algunas de estas colecciones, las más interesantes por alguna razón particular, han visto la luz en la revista Txistulari, consiguiendo que música condenada posiblemente a desaparecer víctima de la polilla o la humedad, se multiplique y llegue a todos los miembros de esta asociación. Y una vez cumplida la misión, este material manuscrito, único, testigo de una parte importante de nuestra historia, reposa en Eresbil para su definitiva conservación y catalogación, y para que cualquier estudioso del tema pueda acceder a él.

Pero no sólo ha trabajado con repertorios antiguos. Ha compuesto música de muy diversa índole: didáctica, tradicional de danza, de vanguardia en lo que respecta al txistu, para grandes plantillas de txistu, como el Grupo Experimental de Txistu del Conservatorio de San Sebastián o grupos de alardes. Ha adaptado música de otros instrumentos, y ha armonizado un sinfín de partituras.

Ello le ha llevado a ser el compositor más prolífico de nuestra revista. También es autor de numerosos artículos y estudios, algunos de ellos de enorme calado. Fue director de la revista Txistulari en tiempos difíciles, en los que le dio un nuevo enfoque, incluyó nuevos apartados y creó la estructura que asegurasésu continuidad. Y es que José Ignacio Ansorena es un hombre comprometido con la Asociación de Txistularis del País Vasco.

Pero sobre todo José Ignacio Ansorena es txistulari en el sentido más amplio de la palabra. Porque no toca solamente conciertos, bailables, dianas, corporaciones, recepciones, inauguraciones, fiestas o audiciones pedagógicas. No toca solamente en salones, en teatros, en discos, en circo o televisión, en soportales o en la calle. Su txistu y su tamboril están dispuestos siempre que la ocasión lo requiera, adecuándose siempre a ella y expresando a través suyo lo que las palabras o los gestos no pueden, otorgándoles nuevos roles y enraizándolos en la vida cotidiana.

Si la Asociación de Txistularis de País Vasco se constituyó con el fin, entre otros, de defender los intereses, también laborales, de un colectivo sumido entonces en una profunda crisis, setenta y cuatro años después podemos afirmar que José Ignacio Ansorena ha contribuido decisivamente en la consecución de este objetivo. José Ignacio Ansorena es una figura clave del txistu, ha revolucionado la técnica, la pedagogía, la organología misma del instrumento y ha creado un futuro esperanzado. La variedad de los campos abarcados, la magnitud e importancia de su trabajo lo convierten en txistulari ejemplar y en modelo a seguir.

Por todo ello, la junta Directiva solicita a la Asamblea aquí congregada la concesión de la Medalla de Oro de la Asociación de Txistularis del País Vasco a José Ignacio Ansorena Miner.

Villabona, 31 de marzo de 2001.