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Hérelle, que se ocupa extensamente de estas pantomimas, anota: "La condition première et essentielle pour qu'un village organise des mascarades, c'est qu'il y ait dans ce village un assez grand nombre de bons danseurs, et qui aiment à s'amuser et à se montrer". El dia de la pantomima, el pequeño y bucólico pueblo de Zuberoa, de vida habitualmente sosegada, perderá, por unas horas, esta su paz y tranquilidad. Dice Hérelle que basta una mirada para comprobar que la farsa se divide en dos bandos o grupos: los elegantes y limpios, con vestidos de acusada tonalidad roja, y el otro, más pobre y miserable, cuyo color dominante es el negro.Las mascaradas se componen, pues de dos grupos: los gorriak y los beltzak. En la mascarada roja tenemos al Txerrero, quien blande un escoba de crines de caballo. Lleva campanillas o esquilas en la cintura. Antes vestía una media blanca y otra roja. El pastor artzaña, los corderos y el oso han desaparecido de estas farsas. Los corderos estaban representados por dos niños pequeños, vestidos de blanco, que el pastor los llevaba encordados. según algunos, el artzaña iba armado de un grueso cayado, y no bailaba. El oso hartza desapareció al mismo tiempo que los corderos achouriak. El gato gathusain, gathia o gatuzain, en ademán de incordiar a los espectadores, juguetea con unas tijeras de madera. Don Manuel Lecuona observa que los mozorrotuak o disfrazados en Oiartzun llevaban en la mano un bastón, una piel de animal o las sorgin-goaiziak o tijeras de bruja. Se daba este nombre a unas tijeras hechas con listones de madera, de tal modo que el movimiento de las palancas que se manejaban con la mano repercutiese en las demás del sistema, alargando o plegando a voluntad del mozorro. Es, añade Lecuona, el mismo aparato que uno de los danzaris de Zuberoa maneja durante el baile, y que produce un ruido característico al abrir y plegar el sistema de los listones. La kantiniersa ha reemplazado al que imitaba a la gitana, que se permitía bromas no sólo groseras, sino hasta cierto punto obscenas. Sin embargo un personaje femenino ha subsistido. El Zamalzain lleva un armazón de madera que remeda burdamente a un caballo de cabeza desproporcinadamente pequeña. Es la figura central, la más importante de los danzaris y, por ende, de las mascaradas. Las piernas del hombre quedan medio ocultas bajo el caparazón de puntillas blancas, y en cabeza lleva una corona de flores, plumas, cintas y de pequeños espejos. En NOTICIAS Y VIEJOS TEXTOS DE LA LINGUA NAVARRORUM, de A. Apat-Echebarne, seudónimo tras el que se oculta, sombrero de copa galonado también, pantalón negro y espadín al cinto;bastón de Autoridad con lazo azul, cruzándole el pecho una banda del mismo color. Figuran después el laboraria -labrador- y la etxekoanderea, que viste de oscuro. La etxekoanderea se coloca a la izquierda del laboraria, que lleva un aguijón en la mano. A continuación llegan los beltzak, de la mascarada negra. Entre éstos rara vez se ven al Zalmalzain y al Txerrero. En los beltzak viene el jefe de los gitanos -bohem-jauna-, acompañado de su tribu. "Son los más turbulentos y durante todo el día se dedican a las mayores extravagancias". Los kauterak o caldereros hablan en auvernés. Son el maestro o patrón, su obrero y un aprendiz. Representan una escena cómica, arreglan el caldero del Jaun, despachan al aprendiz y saltan más bien que bailan. Los txorrotxak o afiladores son dos: el patrón y un obrero. En su función o "fonction" hablan francés; pero mientras improvisan se expresan en euskera. En estas mascaradas se puede ver a un médico, y antes iban el barbero, un notario, la española, ataviada a la antigua usanza aragonesa, los deshollinadores, los mendigos o eskeliak y un obispo. Entre la mascarada roja y la negra encuentra su lugar la música. Son dos intérpretes; uno toca la txirula y el tamboril, y el otro, el tambor. La representación Las mascaradas llegan al pueblo escenario de su actuación y, los gorriak, bailando, y los "negros", en desorden. salvan las "barricadas" -obstáculos formados con los más hetereogéneos objetos- preparadas para este fin. Recorren las calles y visitan a las personas más destacadas de la localidad. Los beltzak o negros no dejan de molestar a Zamalzain. El centauro escapa de los gitanos y de los kherestuak o castradores, que pretenden apresarlo. Las mascaradas se dirigen a la plaza, para los grandes bailes, las "fonctions" o funciones, "Kharrikan sartzian hasik herriko plazala artino horra dira dantzaz helduda en edo arribada en emaiten" Los bailes más importantes son el Bralia o Bralien Jaustia, compuesto por una serie de pasos bailados por los gorriak delante del Jaun. Del bralia, A Apat-Echebarne nos dice que es un auténtico baile popular y forma un gran anillo alrededor de la plaza. En el bralia toman parte los espectadores, chicos y chicas. El Kakoillatzea. dirigido por Enseñaria, es un baile que va incluido en el bralia. El godalet dantza y lo que viene a continuación comprende lo que se llama la "fonction". Con el Zamalzain bailan el Txerrero, Gathusain y Kantiniersa. Cada uno baila sus pasos alrededor y encima de un vaso más o menos lleno de vino. El Zamalzain interviene en último lugar. Para rematar su actuación sube sobre el vaso y mientras se mantiene con un pie, con el otro señala una cruz. "La agilidad que demuestra en esta escena el Zamalzain es verdaderamente prodigiosa, pues las dificultades son múltiples para él, teniendo en cuenta que el caparazón de su caballo no le permite ver el vaso en tierra" . Los herradores, después de varias peripecias bufas, simulan herrar al Txerrero, y, auxiliados por los gitanos, otro tanto harán con el Zamalzain, una vez vencida su resistencia. Los castradores o kherestuak cumplen también con su cometido en la farsa. Persiguen a Zamalzain, lo apresan y capan. Los afiladores se dedican a su oficio. Trabajan para el Jaun y se lamentan de su vida, como podremos ver en estas estrofas "Chorrotchak erran dizü egia handia "Orain ere mithila aigü
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