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En ella, el autor equipara al txistu con el resto de los instrumentos universales, franqueando prejuicios y elevándolo a cotas artísticas nunca alcanzadas anteriormente. La partitura se aborda desde una nueva perspectiva, con un planteamiento inicial y un desarrollo posterior desconocidos hasta entonces por el txistu, tanto por su rigor, seriedad y profundidad como por su vanguardismo y osadía. Con esta obra se abren para el txistu nuevos horizontes musicales. Tomás Aragüés Bernad reafirma con su trabajo el carácter autóctono del más característico instrumento vasco y de la música que le es propia, reclamando al mismo tiempo la dimensión universal del txistu. Sin duda, el concierto para txistu y orquesta supone la definitiva normalización de nuestro instrumento. A la vista de los argumentos anteriormente expuestos, la Asamblea Ordinaria de la Asociación de Txistularis del País Vasco celebrada en Hendaia el 21 de mayo de 2000 acuerda conceder la Medalla de Oro de la Asociación a Tomás Aragüés Bernad. Jose Inazio Sarasua Garate |