Isidro Ansorena

Palabras de Isidro Ansorena tras recibir la Medalla de Oro de la Asociación de Txistularis

ISIDRO ANSORENA

MUSIKARIAK

 

Amigos, nunca merecí vuestros aplausos. Y me desconcertó totalmente el que vosotros (y cualquiera de vosotros ha hecho una labor que deja muy pequeña la mía), me aplaudierais. yo traspaso ese afecto a la Junta de la Asociación cuyo trabajo abnegado, incomprendido, queda. en el mejor de los casos. silenciado. A ellos y nadie más que a ellos corresponde en justicia elemental todo aplauso. Amigos de Vizcaya, de Guipúzcoa, de Alava, que llegasteis a Navarra. Vivimos juntos unas horas inolvidables, sentimos y nos conmovimos juntos. Más de una vez vi y sentí enrojecerse los ojos y, esa entrega apasionada a nuestro pueblo hace que nos sintamos optimistas. Por encima de toda diferencia, hay algo mucho más fuerte que nos une. El amor a esta vieja cultura nuestra y nuestra decisión de no dejarla morir. Creo que, como decía Tagore, la Naturaleza se expresa mucho más en el canto de un pájaro que en la explosión de los cañones. Creo que en el arte vive la voz de un pueblo mucho más que en las páginas de su historia, tantas veces tramada por hombres y clases dominantes, atentas más a sus intereses que a la vida del país. El pueblo ha sido el gran silencioso de la historia pero, en el arte, es él quien lleva la voz. Y ayer oímos a nuestro pueblo. Los oímos todos y esto era lo que nos conmovió. No somos una última generación decadente, sino el gérmen de un futuro. Mientras vibre un txistu, mientras suene una palabra en euskera, mientras una música nuestra nos nuble los ojos, seguiremos siendo. Adiós, amigos.